En la etapa de Educación Primaria da comienzo la escolaridad obligatoria. Comprende seis cursos, que ordinariamente se cursan entre los 6 y los 12 años.
En esta etapa se inicia la adquisición de destrezas instrumentales básicas (lectura, escritura y cálculo); además, poco a poco, se van desarrollando y afianzando las competencias básicas, tanto las disciplinares, es decir, aquellas más directamente relacionadas con cada área de conocimiento, como las transversales, comunes a todas ellas.
Todo ello, para garantizar la formación integral de nuestros niños y niñas.
En el núcleo común de desarrollo de estas competencias, cabe destacar:
El uso de estructuras de trabajo, actividades y rutinas, que permitan garantizar el crecimiento competencial de los niños y niñas.
El fomento de la metacognición, esto es, de la reflexión sobre el propio aprendizaje a lo largo de todo el proceso.
Aunque se hace énfasis en el trabajo de todas las competencias transversales, adquiere especial relevancia la competencia comunicativa, no como algo exclusivo y limitado a la enseñanza de las lenguas, sino como punto importante y esencial para el desarrollo del resto de competencias y que, por tanto, debe ser trabajado en todas las áreas del currículo.
En el marco de la competencia Aprender a ser y a convivir, trabajamos aspectos como la tolerancia, la solidaridad, el compañerismo, la autonomía personal…, y se fomentan actitudes como la no discriminación y el diálogo, la colaboración, la comprensión y la empatía, el hábito de trabajo, el interés, la confianza…